N° 17 (mayo—agosto
de 2004)
La
Verdad en Venezuela como Arma de la Revolución
Edur Arregui Koba
Entre el 13 y el 15
de abril de 2004 se realizó en Caracas
el II Encuentro de Solidaridad con la Revolución Bolivariana el cual contó con
la presencia de más de 150 intelectuales y líderes sociales de Venezuela y el
resto del mundo, quienes se reencontraron con la nueva Venezuela, para celebrar
el triunfo del pueblo venezolano sobre el Golpe de Estado fascista de abril del
2002.
El encuentro se
produjo en un contexto de nuevas campañas de desinformación por parte de la red
imperialista de medios de comunicación, con el objetivo de justificar su
abierta injerencia en la desestabilización del proceso revolucionario
democrático que vive la hermana República Bolivariana de Venezuela.
Destaca por ello
dentro de las actividades que acompañaron el Encuentro de Solidaridad la
proyección de los nuevos documentales sobre el Golpe de Estado de abril del
2002, en particular el denominado Puente Llaguno:
Claves de una Masacre del cineasta Ángel Palacios, ahora disponible
en la dirección electrónica de Venpres (www.venpres. gov.ve), en donde se
reconstruye con todo rigor criminalístico la trama
infame y cruel en contra de la Revolución durante el fatídico 11 de abril del
2002. Pero todo 11 de abril tendrá su trece, como reafirmaron las masas en el
acto multitudinario en honor a los caídos en defensa de la revolución con que
dio inicio el II Encuentro de
Solidaridad.
El hostigamiento
mediático, una verdadera guerra desplegada sobre la base de calumnias a la
Revolución Venezolana del siglo XXI ha reforzado el imprescindible uso de la
verdad, aquella reconstrucción rigurosa y sistemática de los hechos, como la
gran herramienta de la Revolución
Bolivariana. El Segundo Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revolución
Bolivariana fue una demostración de cómo todo proceso revolucionario es un
formidable ejercicio popular de construcción de una visión alternativa del
mundo, de los acontecimientos, de la realidad, a partir de una nueva vida
cotidiana. De una vida cotidiana digna.
Es el ascenso de un
nuevo Sentido Común, como sucedió también en la Revolución que dio lugar a la
Independencia de los Estados Unidos allá por el año de 1776. No en balde el
gran texto ideológico de la Independencia de los Estados Unidos, el escrito por
el ciudadano Tom Paine, se
llamaba así, el Sentido Común. Es quizá por ello que existe tan notable
contraste entre el sentido común de las medidas que toma la Revolución
Bolivariana y lo insensato de la propaganda en su contra por parte de la “Gran
Media” al servicio de los empresarios
globales.
Todo ejercicio del
poder implica dar a conocer los objetivos alcanzados. Un ejercicio obligatorio
del gobernante de informar al pueblo del curso de los acontecimientos. Pero en
el caso de la Revolución Bolivariana más allá de este ejercicio común a todos
los Estados, lo más profundo es cómo la población, desde abajo y junto a Hugo
Chávez, esta construyendo un nuevo tejido social a partir de formarse e
informarse a través de las nuevas rutas que esta abriendo el proceso revolucionario
en curso.
Es en ese terreno en
dónde la ruptura con el pasado es irreversible en Venezuela, y es lo que más de
150 delegados de los Cinco Continentes presentes en el II Encuentro de Solidaridad con la Revolución
Bolivariana pudimos constatar. En Venezuela la reforma agraria avanza. En
Venezuela el derecho a la salud avanza.
En Venezuela la erradicación del analfabetismo avanza. En Venezuela la
consolidación de la formación técnica y profesional de la juventud avanza. En
Venezuela la construcción de una nueva economía social y popular avanza. Lo
dice el pueblo llano.
La verdad está
presente en las nuevas formas de gestión de la empresa estatal PDVSA y en el
ahorro en más de un 30% en sus costos de producción gracias a la cogestión del
equipo del comandante Alí Rodríguez Araque y los
obreros petroleros, en relación a PDVSA de antaño, una empresa pública
convertida en aquel entonces en un negocio privado y opaco en manos de la vieja
casta burocrática. Las reservas del país se han duplicado y la producción
interna de alimentos alcanza nuevos niveles. Gracias a una gestión más
eficiente y una política petrolera patriótica, el nuevo Estado Venezolano,
popular y democrático, esta hoy en capacidad de relanzar una nueva política
económica y social cuyos frutos se pueden apreciar en un cambio sustancial en
las condiciones de vida de millones de venezolanos. Para el primer trimestre
del 2004, la economía venezolana creció en más de 8% en relación al primer
trimestre del año pasado.
Pero la gran conquista del pueblo venezolano esta en haber recuperado
la verdad como un patrimonio colectivo. Y a ella contribuyen a su pesar y de
manera involuntaria, hasta quienes se oponen al ascenso de una nueva Venezuela.
La revolución venezolana es una revolución armada. Armada con la verdad. De
vivir en nuestros días Tom Paine
estaría con los bolivarianos del siglo XXI y su sentido común: defender la gran
patria latinoamericana.