Boletín
Cuatrimestral de AUNA México A. C
N° 12 (octubre—diciembre de 2009)
Estados Unidos, Otro
Zarpazo
José
Luis Balcárcel[1]
Como si alguna vez
las hubiera abandonado, conforme se hiciera creer a quienes todavía contaban
con ánimos para confiar en anunciadas posibilidades de cambios de propósitos y
métodos políticos al respeto, EU vuelve a las andadas, de las que ahora Obama se
solaza, con disimulo, como quien no quiere la cosa, compartiéndolas con su
participación plena y firme en ellas.
Nada más claro para
captar en su estricto sentido el significado pre electoral de la prolongada y
por lo visto memorable profunda discusión y entente entre él y la distinguida
Hillary Clinton, en torno a quién de ambos, y bajo qué entendidos, en su
momento, respectivamente, ocuparía la titularidad de la candidatura
presidencial y de la secretaría de Estado, al obtenerse el triunfo. Y, en su
oportunidad, bajo qué condiciones de cumplimiento de dirección e
intencionanalidad políticas, siempre de beneficio para el Gigante, tendrían
oportunamente a su cargo y, a la vez y tiempo, en sus manos, y a la sazón bajo
sus pies, al mundo entero. Para actuar, de plena conformidad, pasando sobre
cualquiera que fuere, para beneficio exclusivo y absoluto del monstruo
estadunidense. Antes que nada, sobre todo y cualquiera.
No menos claro
quedó para todo mundo no aletargado ideológica y políticamente, que por más subterfugios,
disimulos, apariencias, encubrimientos y sesgos promovidos de modo amplio y
diverso por sus autores, y demás participantes comprometidos con propósitos de
engaño y farsas desinformadoras, que la maduración y el cocimiento del
cuartelazo o golpe de estado reciente, producido en Honduras, se fraguó en
ámbitos del Departamento de Estado. Quedando a cargo de Obama el adobo y
condimentos del letal guiso.
Instrumentado por
quien, con anterioridad cercana, durante dos gobiernos de un mismo presidente,
Clinton, quien para varios intelectuales latinoamericanos la pintara de
efectivamente democrático, por manifestarse más suave en sus procedimientos
antidemocráticos frente al mundo, fungiera como primera dama, convertida ahora,
a través de su desempeño y semejanza de acción, en la nueva dama de hierro. Y
su séquito de manos duras en materia política, entre los que se cuentan algunos
de los que cubiertos con frágiles pieles de oveja acompañaron como asesores y
consejeros a Clinton marido, cuando fuera presidente. Entre otros, quien
actuara como abogado suyo: Lanny Davis. Esta vez, en desempeño de influyentes
funciones de enlace con el Departamento de estado, por parte del equipo cabeza
del golpe de estado. Sin que faltaran en la maniobra, por supuesto, algunos de
los que, igual, han hecho carrera en mantener la continuidad de agresiones a
Cuba. De las inscritas en el rubro de pretendidos intentos de acercamiento a
ella, en vías de búsquedas de fomentar su democratización posible. Como: Otto
Reich
Quien si pareció,
en cambio, haberse tragado lo del suavizamiento y cambios políticos que el
gobierno de Obama ofrecía y pregonaba, fue el presidente constitucional, electo
por mayoría de votos en su oportunidad, Zelaya. Pues se le hizo fácil creer en
la pasibilidad con la que en Washington se iba a tomar la propuesta de la
cuarta casilla electoral, que pudiera permitir, a futuro, posibilidades de
modificaciones constitucionales, que consiguieran proporcionar la alternativa
de conseguir reelecciones presidenciales. También, como quien no quiere la
cosa.
Falla, por cierto,
de todo el conjunto de gobiernos progresistas, aliados en torno a posibilidades
de exigencia de la autodeterminación favorable a los intereses populares y
nacionales, formada entre Cuba, Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina, Ecuador,
en fin. Quienes sin habar alcanzado a medir al enemigo, que EU confirmaba
seguir siéndolo de Latinoamérica, como lo vislumbrara a las claras Bolívar, no
pudieron aconsejarle a Zelaya y los suyos, ciegos para medir fuerzas internas y
externas, que no era momento ni había condiciones para pasarse de la raya, que
eso establecía y constituía.
¡Que se trataba de
un atrevimiento, en una república bananera, conforme a consideraciones estadunidenses de antaño,
ogaño y presente actual, como lo ponen de manifiesto los hechos históricos
concretos centroamericanos! Del cual ni el mismo partido de Zelaya, el Liberal,
estaba convencido de tal paso a seguir, Partido que en la práctica estaba
dividido, como lo pusieran de manifiesto las elecciones, ya llevadas a cabo, y
que entonces se avecinaban. Olvidos, por ignorancia, en ámbitos de una
realpolitik.
A las pruebas nos
remite la propia historia. Con la necesidad impuesta por ella misma, de la
pertinencia de ahondar en la lucha de la base social en aumento de profundidad
y extensión, que haga crecer lo que con valentía y fortaleza, de suyo,
demostraron con tanta intensidad tener ahora, al lado de Zelaya, los que
combatieron hasta el día del fraude electoral que consumara el triunfo en las
urnas del golpe, y aún después. Y es que: “a palo dado….”.
Muy importante, no
puede desconocerse bajo ningún concepto, lo valioso de la lucha internacional
de condena al golpe de estado, al fraude electoral y a la imposición
estadunidense norteamericana. Pero todavía resulta tan potente la posibilidad
de implantar ésta por parte de EU -estado y gobiernos, los que sean-, quien
sabe esperar tiempos y circunstancias, por cierto. Lo cual muy probablemente
hará conseguir, con el tiempo y buenos o malos caminos que se presenten, que
pueda ir en aumento el número de países que decidan su reconocimiento al nuevo
gobierno de Honduras, electo con fraude y las ayudas que sigan siendo
necesarias. Con la consiguiente reconsideración y re consolidación de
Mientras tanto, el
gobierno de Obama, presidente premio Nobel de
Simulaciones y
concesiones de la democracia: tales son las que continúa prohijando EU en
relación con Honduras. El de Lobo ya es gobierno, y en Honduras todo es
democracia, conforme a las sugerencias políticas dictadas en su momento por el
Departamento de Estado al presidente Arias de Costa Rica, para la confección de
su protocolo de mediación. Que el congreso hondureño constitucionalizara la
farsa electoral que hiciera del tal Lobo, presidente. Que se juzgue (¿?) a los
militares que propinaron el golpe de estado a Zelaya, quienes ni siquiera
atienden los citatorios del Tribunal encargado. Que Zelaya, por fin, pueda
abandonar Honduras, y salir a República Dominicana, en calidad de huésped, a
curarse en salud, con provecho de darse baños de democracia.
De manera que todo
se resolvió en democracia, con plena anuencia, más aún mandato, del
Departamento de Estado, de la señora Clinton. Todo quedó, de nuevo, resuelto
con adecuadas dosis de democracia, a la medida política de las circunstancias.
Cuando en algún
momento, con posterioridad cercana al golpe de estado que le arrebató el
gobierno de mala manera militar, Zelaya afirmara que si Obama, esto es EU, lo
dispusiera, en dos minutos el mismo le sería devuelto, a esa democracia se
refería. En contra de lo cual Obama, cínico, considerando al mundo en términos
semejantes, exclamaría, sin rubor alguno, estar sorprendido de que los
latinoamericanos que constantemente se manifiestan contrarios a que EU
intervenga en sus asuntos, ahora reclamaran, como necesaria, la intervención
estadunidense.
¡Basta de querer
vernos la cara!
[1] Filósofo y latinoamericanista guatemalteco. Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Autor de diversos ensayos y artículos, publicados en libros, revistas y suplementos culturales de México y otros países. Consultor Especial en Asuntos Latinoamericanos de AUNA México.