Mensaje de la AUNA México a la II Cumbre de las Américas
El 18 de abril de 1998 nuestra Asociación
envió a la II Cumbre de las Américas, el siguiente Mensaje, firmado por cerca
de cien ciudadanos mexicanos. En el mismo se destaca la visión que sobre dicho
evento y acerca de la realidad de nuestra América, se ha logrado hasta ahora en
la AUNA México. La importancia de dicho texto, a nuestro juicio, no son sin
embargo solamente los conceptos expresados, sino la viabilidad de que alrededor
de ellos se haya logrado por segunda ocasión un amplio consenso de parte de tan
diversos firmantes.
El
mundo registra cambios vertiginosos antes y aun después de la Primer Cumbre de
las Américas en la ciudad de Miami (Estados Unidos), en diciembre de 1994.
Lejos de que esos cambios cancelen la necesidad de impulsar la cooperación de
nuestras naciones, la confirman. Acaso la mayor novedad reside en que, más que
antes, esa cooperación debe sustentarse en los principios de la democracia, de
la equidad y de la igualdad de oportunidades para que todas las naciones del
continente puedan emprender un desarrollo sustentable.
Con esa mira, la AUNA México
estima necesario que se actualice el Plan de Acción acordado en la I Cumbre de
las Américas, pues si bien algunos de sus componentes parecen conservar plena
vigencia, otros, en cambio, exigirían una revisión más o menos profunda, o al
menos aclararse y matizarse. En todo caso, conviene rejerarquizar sus
componentes y afirmar los consensos requeridos para la rápida cristalización de
los objetivos principales.
Las siguientes pautas
podrían coadyuvar a dicho propósito:
1. Previa distinción y
respeto de los principios y de las modalidades de la democracia y la soberanía,
hacer de éstas los motores de la integración tanto nacional como internacional
en nuestro continente.
Reafirmar el principio
de soberanía de los pueblos y naciones, como un derecho supremo e inalienable
de autodeterminación, por lo que los convenios o acuerdos entre ellos sólo
podrán emanar de su voluntad libremente expresada, y de ninguna manera de
cualquier forma de supeditación.
Lo que es inaceptable
es que algunos pretendan enriquecer nuestra vida democrática, a partir de
supuestos modelos en los que de manera arbitraria y excluyente se descalifican
formas de organización social y política que, en todo caso, toca a cada pueblo
decidir en ejercicio de su soberanía. Y mientras que en años pasados, en que
proliferaron las dictaduras militares y la violación de los más elementales
derechos humanos, ciertos gobiernos no las objetaron, ahora no sólo bloquean a
Cuba sino que la segregan por considerarla antidemocrática, privándola del
derecho a insertarse en la comunidad regional de la que por su historia,
geografía y cultura es parte integrante. Por ello AUNA México considera que
Cuba debe ser readmitida en la Organización de Estados Americanos.
2. Vincular la nueva
democracia requerida con una estrategia que propicie un verdadero desarrollo
económico y social de todas las naciones del continente. Al respecto es preciso
entender que sin una política e incluso una estrategia de largo alcance no
podrá lograrse un desarrollo sustentable que realmente permita dar empleo y una
vida digna a millones de personas a las que hoy se margina y mantiene en la
pobreza.
El combate a ésta,
como a menudo se re conoce, es fundamental y aun inaplazable. Mas lo
cierto es que poco se logrará mientras no se ataquen los problemas
estructurales y de fondo que determinan el atraso y el subdesarrollo.
3. Acaso el puente más
sólido entre una democracia genuina y un verdadero desarrollo radica en la
promoción de todos los derechos humanos: civiles y políticos; económicos, sociales
y culturales; libre autodeterminación de los pueblos, cooperación, desarrollo,
medio ambiente sano, paz.
4. Coincidimos con
quienes subrayan que la educación y la capacitación son esenciales para que
podamos ponernos al día y responder a los retos que las nuevas tecnologías,
formas de organización y medios de comunicación nos plantean. Y ello no sólo
significa gastar más e incre mentar cuantitativamente ciertos esfuerzos
sino renovar los sistemas y métodos de enseñanza y hacer cambios realmente cualitativos
en materia educativa y de preparación de personal.
5. Nuestras naciones
son mosaicos de grupos étnicos y lingüísticos entre los que destacan los
aportes culturales milenarios de los pueblos indígenas. La auténtica democracia
ha de incorporar el respeto a la diferencia y la pluralidad cultural de
nuestros pueblos, así como a sus derechos humanos como tales. El desarrollo
sustentable debe ser respetuoso de las formas de organización social y
económica de los pueblos indígenas, de sus territorios y sus espacios de
reproducción social.
6. La integración y el
libre comercio son deseables, pero siempre y cuando, en vez de tratar de
imponerse desde fuera y en forma unilateral, de arriba abajo y en beneficio de
los países más poderosos, se gesten desde el seno de cada país, reconozcan y
compensen las asimetrías y promuevan esfuerzos de integración sub
regionales que respondan a nuestras posibilidades, limitaciones e intereses. La
integración, además, aparte de ligarse estrechamente al desarrollo debe impulsar,
enaltecer y llevar al primer plano valores culturales que hasta ahora se han
descuidado o sólo han sido objeto de referencias retóricas y declarativas. Y,
desde luego sin menospreciar el libre comercio, a la luz de la experiencia es
preciso reconocer que ningún país de los hoy industrializados logró
desarrollarse tan sólo a partir del funcionamiento espontáneo del mercado. En
todos ellos, en realidad, fue necesario y aun esencial un esfuerzo deliberado,
que Nuestra América tendrá también que ser capaz de desplegar.
7. AUNA México
considera, por último, que como se ha reiterado en diferentes foros, desde Belo
Horizonte, en Brasil, hasta San José de Costa Rica hace unos días, los esquemas
subregionales de integración deben coexistir con el ALCA, sus acuerdos más
favorables privar sobre las normas y prácticas de la OMC, otorgarse un trato
especial a las economías de menor desarrollo, incluir el sector agricola y sus
cadenas productivas en la negociación del ALCA, iniciar ésta sin menoscabo de
atender sin demora otros problemas fundamentales como la educación, el combate
a la pobreza, la defensa de los derechos humanos, el enriquecimiento de la vida
democrática y el impulso y reorientación del desarrollo, y convenir en que los
temas laborales y del medio ambiente se traten con independencia de los
relativos al comercio, en los foros internacionales correspondientes.
8. El
internacionalizado mundo de nuestros días no es ya en muchos aspectos el de antes.
Nos enfrentamos a nuevas situaciones que reclaman hacer las cosas de nuevas y
mejores maneras. Y aunque tropezamos con obstáculos no fáciles de rebasar, con
una profunda inestabilidad y riesgos que no pueden menospreciarse, si superamos
el aislamiento y la dispersión, conjugamos esfuerzos y nos unimos frente a
problemas comunes que a todos nos afectan, nuestra América saldrá adelante y
podrá convertir su actual debilidad en una nueva fuerza en ascenso que le permita hacerse presente y
aun jugar un importante papel en la comunidad internacional.
Por el Consejo Coordinador: Alonso Aguilar
Monteverde, Laura Bolaños, Enrique Brito, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano,
Fernando Carmona, Jesús González Schmal, Luis González Souza, Miguel A.
Granados Chapa, Bertha Luján, David Márquez Ayala, Isaac Palacios Solano, Guadalupe Rivera Marín, Luis Suárez, Elena
Urrutia, Abelardo Villegas
Por el Consejo Consultivo: Miguel Alvarez
Gándara, Oscar Alzaga, Bernardo Bátiz, Alberto Beltrán, Laura Bosques, Santiago
Creel Miranda, Julián Gascón Mercado,
Rodolfo González Guevara, Emilio Krieger, Horacio Labastida, Carlos Núñez
Hurtado, Fernando Paz Sánchez, Alejandro Sobarzo, Amalia Solórzano de Cárdenas,
Rodolfo Stavenhagen, Alfredo Zalce, Leopoldo Zea.
Otros Miembros que suscriben este mensaje: Guadalupe Acevedo, Lidia
Aguilar-Bryan, Arturo Alcalde, Ofelia Alfaro, Enrique Andrade, Graciela Arroyo,
Jesús Campos Linas, Ana María Cetto, Marcos Crestani, Roberto Chávez Malo,
Roberto Dávila, Luis de la Peña, Raúl Delgado Wise, Luis de Tavira, Alfredo
Domínguez, Andrea Fernández, Jorge Fons, Carmen Galindo, Magdalena Galindo,
Arturo García Bustos, Lamberto García Zapata, Aída Gómez, Rocio González
Higuera, Agustín González Mendoza, Juan González Souza, Jesús Hernández
Garibay, Alfonso Herrera Franyutti, Marcia Hiriart, Mauro Jiménez Lazcano,
Armando Labra, José Luis León, Cecilia Lugo, Héctor Magaña Vargas, Ana I.
Mariño, Luis Eduardo Martínez, Gastón Martínez Rivera, Jorge Meléndez Preciado,
Josefina Morales, Carlos Nuñez Hurtado, Esperanza Nacif, Enrique Olivares,
Arturo Ortiz Wadgymar, Ana Francisca Palomera, Manuel Peimbert, Rodolfo F.
Peña, Irma Portos, Fanny Rabel, Berenice Ramírez, Juan Ramírez Trigos, María
Esthela Ríos, María Elena Rodríguez Ozán, Héctor Roldán, John Saxe-Fernández,
Alvaro Soto, Alfonso Vaca Morales.
Colaboradores Especiales en Asuntos Latinoamericanos: Sergio Bagú (Argentina), José Luis Balcárcel Ordóñez
(Guatemala), Liliam Jiménez (El Salvador), Rina Lazo (Guatemala), Mario Miranda
(Bolivia)